sábado, 18 de octubre de 2014

SERIE #3 CAMPEONES

CAMPEONES
Oliver y Benji
-Captain Tsubasa-


Campeones... conocida vulgarmente como Oliver y Benji porque eran los protagonistas de la serie, más bien al principio (Captain Tsubasa en Japón). Se podría haber llamado Oliver y nadie habría notado la diferencia. La serie básicamente consistía en unos chavales japoneses a los que le gustaba jugar al fútbol, y no sólo eso, sino que además eran unos cracks de cuidado.


La serie se basa en un pique entre el delantero (Oliver) y el portero (Benji), un portero prepotente al que nunca le habían metido un gol en su vida hasta que Oliver un día y de pura chorra manda un balón desde su casa hasta el campo (unos 5 kilómetros aproximadamente) y le mete un gol a Benji por pillarlo despistado. Todavía no logro comprender como un chaval, al que le echo unos 10 años, pudo disparar un tiro tan potente, ni Cristiano Ronaldo oye...


Oliver era un chaval muy simpático que conseguía llevarse bien con todo el mundo y que además jugaba bien al fútbol. Además consigue que se enamore de él una tal Patty que va a animar todos los partidos habidos y por haber. Oliver recala en un club llamado Niupi (a saber como se escribe, luego convertido a NewTeam [Niutín familiarmente]) en el que todos los jugadores son malísimos menos Oliver que despunta por su calidad. Sólo con Oliver el equipo es capaz de ganar hasta el mejor de los otros, usando la táctica sólo vista en esta serie: Oliver corre con el balón y los demás le siguen a los lados en una carrera eterna que puede llegar a durar una hora y además cuesta arriba, ya que el campo de Campeones es el campo con más kilómetros del mundo y que además tiene cuesta.


Benji era un portero chuleta, así como Victor Valdes pero aún da más rabia. Y que además tenía una gorra de acero como se podía ver que nunca se le veían los ojos si tenía la gorra puesta; aún no se como conseguía hacer tantas paradas. El colmo del absurdo llegó el día que Benji paró un balón con la gorra, de ahí que pensemos que sea de acero, ya que lanzó la gorra a un lado y consiguió parar un balón así.


Además era una serie en la que veías sufrir a los chavales, ¿cómo consentían los padres que los chavales jugasen en tales condiciones? Había un chaval que se llamaba Julian Ross que atención: ¡Estaba enfermo del corazón! Y cada partido suyo era una lucha entre la vida y la muerte en la que el chaval estaba siempre al borde del infarto. ¿Pero qué clase de sádicos eran sus padres y el entrenador que lo ponía? Lo más curioso es que en ese estado el chaval metía goles y todo.

A fregar!!!

Por no hablar de las múltiples lesiones de Oliver, que más que ir a jugar un partido parecía que iba a la guerra. Con un pie lesionado, el hombro también, se arrastraba por el campo y no consentía que el entrenador le cambiase. Y aún así, también, el chaval metía goles y conseguía que su equipo ganase ya que no podían prescindir de él.


Oliver tenía un antagonista, que era Marc Lenders, un chuloputas de barrio que iba siempre arremangado para enseñar musculito, el tío era capaz de chutar balones con una potencia increible con la que conseguía arrastrar jugador tras jugador del equipo contrario que apesar de sus intentos por parar el balón con el estómago (cosa bastante curiosa) sólo conseguían aparecer dentro de la red de la portería con un dolor abdominal bastante serio. Lo mejor es cuando el balón les apretaba el estómago y se agarraban al palo para no caer dentro de la portería, qué lucha, qué pundonor demostraban aquellos chavalines.


Chavalines en las que se encontraban figuras como Bruce Harper, Ed Warner, los hermanos gemelos Derrick, Phillip Callaghan, Patrick Yuma o Tom Becker.


Pero antes que nada, antes de que aparecieran los personajes siempre había algo. Esto era la canción de inicio.
 ESP Opening

 JAP Opening

 REAL LIFE Opening

Oliver, Benji, los magos del balón
Benji Oliver, sueños de campeón
Benji, Oliveeeerrr, ¡¡hay que marcar oro gol!!

Lo que hizo que la serie pasase a llamarse Oliver y Benji y no Campeones como originariamente se llamaba. El saber popular trae estas cosas...

Después de esto empezaba el capítulo en el que casualmente estaban jugando a fútbol. ¿Quien lo diría en una serie dedicada a ese deporte? La gente que esperaba un partido de basket apagaba la tele y ya está. Todos contentos. Lo más curioso de los partidos no eran las tácticas inexistentes, ni los chupinazos infernales y tiros del halcón. No señor. Lo más curioso de los partidos era que en partidos de infantiles hubiese 100.000 espectadores de público en cada partido; y no sólo eso, comentarista incluido. ¿Dónde se ha visto en un partido de fútbol que el comentarista comente para el estadio entero? ¿No debería retransmitir para la radio o la tele?


Es que se daban casos como este:

Atención Marc Lenders se va soloo..... ¡Cuidado Marc, que te vienen por detrás!

- ¡Gracias comentarista!
Y conseguía esquivar la entrada. Entradas siempre a ras de suelo y sin faltas. Era una serie que por muchos viajes que se diesen los jugadores no hubo nunca faltas, una vez ví que sacaron una tarjeta y tuve que esperar de un capítulo a otro para saber de qué color era. Eso es jugar con la tensión de chavales pequeños... Qué poca consideración.. Una tensión que provocaban todos los personajes de la serie a los que siempre les pasaba algo. Como por ejemplo, Bruce Harper (o Alper). Bruce era el defensa malo del equipo, amigo de Oliver a muerte y era todo un bonachón. A pesar de ser tan malo iba siempre a la selección, a los equipos buenos, etc. En fin, como Arbeloa. Bruce siempre recibía todos los balonazos, y siempre a la cabeza, que el pobre, al ser tan cabezón era fácil darle...


Otro personaje mítico de la serie era Tom Becker (o Beiquer). Tom era el hijo de un pintor de brocha fina, es decir, un pintor de paisajes y demás. Por la profesión del padre, tenían que viajar mucho de un lugar para otro y a Tom no le daba tiempo a hacer amigos. Pero Tom era un crack, el inseparable de Oliver y el que ayudó a conseguir muchas victorias. Tom, si la memoria no me falla, fue compañero de Phillip Callaghan en años anteriores, personaje importante de la serie también.



Callaghan era el capitán de otro equipo rival del NewTeam en los campeonatos, el Flynet. Este jugador iba de crack y luego Oliver le ganó la partida, bueno, como todos los que quisieron retar al protagonista, exceptuando aquel campeonato que el equipo de Marc Lenders derrotó al de Oliver. Un día los Flynet sacaron cintas para el pelo para ver si ganaban, parecían kamikazes japoneses. No consiguieron nada, descubrieron por primera vez que la superstición no sirve para nada.



Ed Warner era el portero del Tojú, el equipo rival por excelencia del NewTeam. Era un antiguo karateka que decidió hacerse portero de fútbol. ¿Por qué? Porque se liga más, está claro. ¿No habéis visto al Casillas como se le tiran todas las niñas? Ed nunca olvida que su vocación inicial era el kárate y usa todas las técnicas de ese deporte para parar balones. ¿Pegando patadas a los delanteros? Nooo, es una serie japonesa pero dentro de lo que cabe no era violenta... Warner aprovechaba sus habilidades para parar balones cuando sabía que no era capaz de alcanzarlo. Sabiendo además que en esa serie los chutes iban a cámara lenta, saltaba a un palo e impulsandose con los pies conseguía alcanzar el balón. Un espectáculo en toda regla.


Por último, los personajes más carismáticos de la historia de Oliver y Benji eran sin duda los hermanos Derrick, con esos dientes salidos para fuera. Todo el mundo recuerda la mítica catapulta infernal y aquella en la que los chavales subían por los palos de la portería como si fuesen ninjas expertos. La táctica era: uno se quedaba en el suelo con las plantas de los pies para fuera y el otro saltaba sobre su hermano para que le impulsase unos 100 metros para arriba (metro arriba, metro abajo) y consiguiese hacer una chilena tan espectacular que el portero no se movería ni un ápice al ver llegar el balón. Porque los porteros tenían eso, que se movían menos que los porteros de futbolín.


FIN


martes, 30 de septiembre de 2014

PELI #5 EL SEÑOR DE LOS ANILLOS [3]

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS - EL RETORNO DEL REY


La historia comienza con un recuerdo de cómo el hobbit Smeagol llegó a poseer el Anillo del Poder, matando a su amigo Déagol, quien lo había encontrado en el fondo de un río (donde cayó muchos años antes, como se vio en la primera película, cuando unos orcos asesinaron a Isildur, quien había cortado el dedo a Sauron en el Sitio de Barad-dûr, que concluyó la Guerra de la Última Alianza, y había conservado el Anillo a pesar de las advertencias de Elrond). A partir de entonces continúa el relato en donde se dejó mientras Gollum lleva a Frodo y Sam a través de la entrada cercana a Minas Morgul, en donde ven a sus ejércitos partir a la guerra.


Luego de la victoria en la Batalla del Abismo de Helm, una compañía de soldados de Rohan, junto a Gandalf, Aragorn, Legolas, Gimli, Théoden y Éomer se dirigió hacia Isengard, la ciudadela de Saruman desde la que había partido el ataque. La encontraron completamente destruida por los Ents, y volvieron a reencontrarse con Merry y Pippin. Entre las ruinas de la ciudad, Pippin encontró el palantir de Saruman, que Gandalf rápidamente tomó bajo su custodia. Después de las celebraciones de la victoria, Pippin tuvo gran curiosidad por ver de nuevo la piedra, y se la quita a Gandalf mientras dormía. Vio en ella el ojo de Sauron, quien intentó obtener información de él, aunque Gandalf logró intervenir rápidamente, sin que Pippin revelara nada sustancial. Pippin, en cambio, sí llegó a ver algo importante: un árbol blanco. El mago entendió que se trataba del Árbol Blanco de Minas Tirith, lo cual quería decir que Sauron planeaba atacar Minas Tirith.


Gandalf partió inmediatamente a advertirles, y llevándose también a Pippin para protegerlo en la ciudad. Pero al llegar se encuentran al Senescal Denethor II apenado por la muerte de su hijo preferido, Boromir, y completamente indiferente a todo lo demás. Sintiéndose en parte responsable, ya que Boromir murió defendiéndolo, Pippin ofrece sus servicios a Denethor como soldado. Denethor desconfía de Gandalf sabiendo que viene acompañándolo Aragorn, quien deberá recuperar su trono como heredero de Isildur, lo que significaría el derrocamiento de Denethor, quien le reprocha a Gandalf que quiera usarlo de escudo contra el ataque de Mordor, para que luego Aragorn ocupe el trono. Por todo esto Denethor se niega a seguir la recomendación de Gandalf acerca de pedir auxilio de Rohan, pero Gandalf decide invocar la ayuda de Rohan y manda a Pippin a encender las almenaras de Minas Tirith. Aragorn al advertir la petición de ayuda la comunica a Théoden, quien a pesar de haber dudado en intervenir (ya que Gondor no le auxilio en la Batalla del Abismo de Helm ni en otros ataques de Saruman), al final decide reunir a su ejército para marchar a la guerra.


Las fuerzas de Rohan se toman unos días para reunir a sus jinetes, para luego partir hacia Minas Tirith; Theoden se lamenta al ver que no todos sus súbditos acuden al llamado y que no contará con fuerzas suficientes para derrotar a Mordor, pero decide proseguir la marcha. Aragorn recibe una misteriosa visita de Elrond: su hija Arwen vio en un futuro que podría tener hijos con Aragorn y eso la decidió a quedarse en la Tierra Media, por lo que Elrond brindó su ayuda en la guerra reforjando la gran espada Narsil que había derrotado a Sauron en su momento (los fragmentos de la espada que se conservaron por siglos en Rivendel, fueron reforjados en una nueva espada con el nombre de Andúril, Llama del Oeste), y recordándole a Aragorn que con esa arma conseguiría la cooperación del ejército de los muertos (que tenían una promesa por cumplir hecha al rey Isildur). Con esta espada, Aragorn, Legolas y Gimli abandonan al resto del ejército de Rohan y se adentran en una caverna en donde mora el ejercito de los muertos. Estos fantasmas habían prometido ayuda a Isildur pero no se la brindaron, por lo que tras su victoria sobre Sauron los maldijo para que, aún después de muertos, no tuvieran paz. Sólo si un día pagaban su deuda podrían hacerlo. Aragorn reclamó su ayuda, prometiendo como Rey de Gondor que daría su deuda por cumplida.


Gollum, por su parte, después de haber dicho a Frodo que Sam quería quedarse con el Anillo, para lo que le pediría tomarlo en algún momento, tomó el pan que quedaba, dejó migas en las ropas de Sam y lo inculpó de haberse comido todo. Mientras Sam golpea repetidamente a Gollum, Frodo sufre una descompensación y Sam, al verlo se ofrece ayudarlo con el Anillo, así Gollum logra hacer que Frodo desconfíe de Sam y lo aparte de su viaje, justo cuando lo hizo entrar en el paso de Cirith-Ungol y al antro de Ella-Laraña. Aun así, logró liberarse y atacar a Gollum. Gollum aseguró ser inocente, que el Anillo lo obligaba a hacer lo que hizo, y Frodo le dijo entonces finalmente para qué iba a Mordor: para destruirlo. Gollum volvió a atacar, pero cayó por un barranco. Ella-Laraña atrapó a Frodo luego de eso, pero fue ahuyentada por Sam. Sam creyó que Frodo estaba muerto por el veneno que le inyectaron y le quitó el anillo para continuar la misión, pero entonces llegaron unos orcos. Sam se escondió, y los orcos encontraron y se llevaron el cuerpo de Frodo, que comentaron que no estaba muerto sino sólo inconsciente por varias horas. Sam se infiltró en su fortaleza y lo liberó, y continuaron su viaje disfrazados de orcos.



Denethor envió a su hijo Faramir en una misión destinada al fracaso por que le odiaba profundamente y le culpaba por la muerte de su hermano, para que recupere un bastión de Minas Tirith Osgiliath, conquistado previamente por los orcos. Faramir aceptó esa misión suicida sólo por su afán de demostrarle a su padre que él también era un guerrero leal y competente, y dolido por la preferencia abierta que su padre siempre tuvo por Boromir. Su grupo apenas regresó con vida, y estuvo a punto de ser aniquilado por los nazgul, a no ser por la ayuda de Gandalf, y Denethor al ver a su hijo herido por varias flechas enloqueció, creyéndolo muerto. Mientras el grueso de las fuerzas de Mordor avanzaban sobre la ciudad, Denethor fue junto a su hijo a quemarse vivo en una pira. Gandalf logró retirar de la hoguera a Faramir, que aún estaba vivo, pero Denethor se incineró.



Las fuerzas de Mordor apenas si podían ser contenidas, y con el gran ariete Grond tiraron abajo las puertas de la ciudad. Cuando ya su victoria parecía cercana, aparecieron en el horizonte los jinetes de Rohan, que volvieron a emparejar la situación. Luego Mordor tuvo poderosos refuerzos: un ejército de sureños (Haradrim) con elefantes de guerra, y con mucho esfuerzo se libraron de algunos.
La batalla parecía inclinarse favor del ejército de Theoden, pero entonces éste fue herido mortalmente por el Señor de los Nazgûl, quien le ordenó a su criatura voladora que se diera un festín con la carne del rey caído. Éowyn apareció para defenderlo y fue derrotada también por el espectro, el cual le recordó que ningún hombre era capaz de matarlo. En ese momento Merry apareció por detrás y le clavó su puñal en la pantorrilla; Éowyn se quitó el casco y reveló que no era un hombre sino una mujer, y acto seguido le atravesó la cara con su espada. El Rey Brujo finalmente desapareció, vencido no por un hombre sino por una mujer y un hobbit.


Entonces aparecieron también varios barcos piratas que Mordor esperaba, para atracar en los muelles de Osgilliath, pero para sorpresa de los orcos, de esos barcos bajaron Aragorn, Legolas y Gimli, que los habían tomado al abordaje. Con ellos venía el ejército de los muertos, que limpió los campos de Pelennor por completo: todas las clases de criaturas que Mordor había llevado a la guerra eran pulverizadas en segundos.Al terminar la batalla, el rey de los muertos reclamó a Aragorn cumplir su promesa de liberarlos. Gimli aconsejó no hacerlo, Mordor aún era un peligro y ellos eran muy útiles, pero Aragorn cumplió su promesa y consideró pagada su deuda. Los espectros desaparecieron.
Gandalf aseguró, durante una deliberación, que resistir los ataques era inútil, ya que Mordor era mucho más poderoso y finalmente prevalecería. Su única esperanza era que Frodo tuviera éxito en destruir el Anillo. La única forma en que podían ayudarlo era marchando hacia la Puerta Negra, para mantener la atención de Sauron enfocada sobre ellos, y distraído de la presencia de Frodo y el Anillo en su propio territorio. Todos los supervivientes marcharon a la Puerta Negra, donde Aragorn exigió a Sauron que se rindiera, pero en lugar de eso las puertas se abrieron y por ella apareció el ejército del señor oscuro, y un mar de enemigos los rodeó.


Frodo y Sam llegaron finalmente al Monte del Destino, donde Gollum reaparece para recuperar el anillo. Pero, una vez junto al borde por donde Frodo podría tirar el anillo al fuego y destruirlo, finalmente sucumbe ante su poder y lo reclama para sí mismo. Gollum entró entonces y, aunque Frodo era invisible, se lo tiró encima y le arranca el dedo para quitarle el anillo. Entre ambos se lo disputaron al borde del abismo, y cayeron por él. Frodo se pudo agarrar del borde, pero Gollum y el Anillo cayeron a las llamas y fueron destruidos. La torre de Sauron se vino abajo, el gran ojo explotó, Mordor se hundió en el suelo y todos los orcos huyeron.


Gandalf rescató a Frodo y Sam de Orodruin (Monte del Destino) montando en el lomo de Gwaihir, el Señor de los Vientos, y los hobbits recibieron honores en Gondor durante la coronación de Aragorn como rey. Luego volvieron a la Comarca, donde Sam se casó con Rosita. Frodo escribió sus memorias, dejándole a Sam el final del libro; finalmente se embarcó a las Tierras Imperecederas junto a Bilbo, Gandalf, Elrond, Galadriel y los elfos restantes. La película acaba con la vuelta de Sam a su casa, donde lo esperan su hija, Rosita y su pequeño bebé, tras despedir a sus amigos en los Puertos Grises. Sam dice: "Bueno. Estoy de vuelta", (palabras con las que también terminaba la novela), entran juntos en casa, y cierra la puerta.

Bueno. Estoy de vuelta.

FIN