miércoles, 22 de octubre de 2014

BOARDGAME #3 TWILIGHT STRUGGLE

TWILIGHT STRUGGLE


«La trompeta nos convoca de nuevo, no para alzarnos en armas, aunque las necesitaremos; no para ir a la batalla, aunque ya estemos en guerra; sino para que soportemos la carga de esta larga lucha crepuscular...» John F. Kennedy, discurso de investidura, enero de 1961. 


TWILIGHT STRUGGLE - Rank#1 BoardGameGeek / WarGameRank#1
Es un juego con motor de cartas en el que los jugadores, al mando cada uno de una de las dos superpotencias de la Guerra Fría, se disputan el domino mundial y la victoria en el juego repartiendo influencia de su nación por los distintos países del mundo durante una serie de turnos (10) o hasta que se cumpla alguna condición de victoria automática. Los jugadores se alternarán jugando cartas de su mano que pueden activar diferentes eventos o acciones de juego, con el objetivo siempre de aumentar su influencia internacional o ganar PV (Puntos de victoria).


Usa tres mazos de cartas para pautar el desarrollo de la partida: Guerra Inicial, Guerra Media y Guerra Tardía. Las cartas representan hechos históricos reales de la Guerra Fria.


Los jugadores pueden usar estas cartas de varias maneras pero casi siempre servirán para ganar influencia sobre determinados países. Si un jugador quiere controlar un país, debe tener sobre dicho país cierta cantidad de influencia más que su oponente.


Hay algunas cartas especiales que marcan una inflexión en la partida. Son las cartas de puntuación. Cuando alguno de los bandos juega una de estas cartas se otorgan puntos de victoria a ambos jugadores, en función de los países que controlan en la región puntuada. Dependiendo de la cantidad y tipo de países que cada bando controle, se dirá que dicho bando tiene “presencia”, “dominio” o “control” sobre la región puntuada.


Se puede ganar una partida de varias maneras. La más sencilla de entender es alcanzar los 20 puntos de victoria, pero también ganaréis si lográis el Control de Europa en el momento de puntuar esta región o si el nivel DEFCON baja a 1 (Guerra Nuclear) en la fase de iniciativa de vuestro oponente (si provocas la guerra nuclear, pierdes). De todas maneras, si al final del turno 10 aún no hay vencedor, se lleva a cabo una puntuación final y ganará el que más puntos de victoria consiga. 
 

Cada jugador comienza el turno con cartas en la mano (8 o 9, dependiendo del turno) y deberá jugarlas todas menos una antes de volver a robar. La primera carta que se juega es especial y se denomina Cabecera. Los dos bandos la descubren al mismo tiempo y están obligados a ejecutar el evento asociado siguiendo un orden. A partir de aquí, se juegan el resto de cartas de la mano alternandose los bandos, durante un número determinado de rondas.


Las cartas pueden jugarse de dos maneras:
Operaciones. Cada carta proporciona cierta cantidad de puntos de operaciones que pueden emplearse en: aumentar la influencia sobre un país, intentar que tu oponente pierda influencia sobre un país (realineamiento), intentar ganar influencia sobre un país al tiempo que la haces perder a tu oponente (golpe de estado), o avanzar en la carrera espacial.


Los intentos de golpe de estado, o de realineamiento, se juegan lanzando un dado y aplicando algunos modificadores a la tirada. Si intentamos avanzar en la carrera espacial deberemos usar una carta de cierta cantidad de puntos de operaciones y lanzar un dado. 



Evento. Si la carta que jugamos contiene un evento histórico neutral o favorable a nuestro bando, podemos escoger realizar el evento en lugar de gastar los puntos de operaciones que explicábamos en el párrafo anterior. Sin embargo, si el evento de la carta es favorable al bando opusto… se ejecutará de manera obligatoria.


TS es un juegazo. Con un reglamento relativamente sencillo y gracias a la mecánica del motor de cartas y el juego de eventos desarrolla una profundidad estratégica y una capacidad de recreación increíbles. Además esas mismas mecánicas le dan gran versatilidad y rejugabilidad. Aunque las reglas sean bastante asequibles, no es un juego para jugadores poco experimentados porque tanto la duración de una partida completa (4h min.) como la cantidad de decisiones a tomar con cada carta puede llegar a abrumar al jugador desprevenido. 



sábado, 18 de octubre de 2014

SERIE #3 CAMPEONES

CAMPEONES
Oliver y Benji
-Captain Tsubasa-


Campeones... conocida vulgarmente como Oliver y Benji porque eran los protagonistas de la serie, más bien al principio (Captain Tsubasa en Japón). Se podría haber llamado Oliver y nadie habría notado la diferencia. La serie básicamente consistía en unos chavales japoneses a los que le gustaba jugar al fútbol, y no sólo eso, sino que además eran unos cracks de cuidado.


La serie se basa en un pique entre el delantero (Oliver) y el portero (Benji), un portero prepotente al que nunca le habían metido un gol en su vida hasta que Oliver un día y de pura chorra manda un balón desde su casa hasta el campo (unos 5 kilómetros aproximadamente) y le mete un gol a Benji por pillarlo despistado. Todavía no logro comprender como un chaval, al que le echo unos 10 años, pudo disparar un tiro tan potente, ni Cristiano Ronaldo oye...


Oliver era un chaval muy simpático que conseguía llevarse bien con todo el mundo y que además jugaba bien al fútbol. Además consigue que se enamore de él una tal Patty que va a animar todos los partidos habidos y por haber. Oliver recala en un club llamado Niupi (a saber como se escribe, luego convertido a NewTeam [Niutín familiarmente]) en el que todos los jugadores son malísimos menos Oliver que despunta por su calidad. Sólo con Oliver el equipo es capaz de ganar hasta el mejor de los otros, usando la táctica sólo vista en esta serie: Oliver corre con el balón y los demás le siguen a los lados en una carrera eterna que puede llegar a durar una hora y además cuesta arriba, ya que el campo de Campeones es el campo con más kilómetros del mundo y que además tiene cuesta.


Benji era un portero chuleta, así como Victor Valdes pero aún da más rabia. Y que además tenía una gorra de acero como se podía ver que nunca se le veían los ojos si tenía la gorra puesta; aún no se como conseguía hacer tantas paradas. El colmo del absurdo llegó el día que Benji paró un balón con la gorra, de ahí que pensemos que sea de acero, ya que lanzó la gorra a un lado y consiguió parar un balón así.


Además era una serie en la que veías sufrir a los chavales, ¿cómo consentían los padres que los chavales jugasen en tales condiciones? Había un chaval que se llamaba Julian Ross que atención: ¡Estaba enfermo del corazón! Y cada partido suyo era una lucha entre la vida y la muerte en la que el chaval estaba siempre al borde del infarto. ¿Pero qué clase de sádicos eran sus padres y el entrenador que lo ponía? Lo más curioso es que en ese estado el chaval metía goles y todo.

A fregar!!!

Por no hablar de las múltiples lesiones de Oliver, que más que ir a jugar un partido parecía que iba a la guerra. Con un pie lesionado, el hombro también, se arrastraba por el campo y no consentía que el entrenador le cambiase. Y aún así, también, el chaval metía goles y conseguía que su equipo ganase ya que no podían prescindir de él.


Oliver tenía un antagonista, que era Marc Lenders, un chuloputas de barrio que iba siempre arremangado para enseñar musculito, el tío era capaz de chutar balones con una potencia increible con la que conseguía arrastrar jugador tras jugador del equipo contrario que apesar de sus intentos por parar el balón con el estómago (cosa bastante curiosa) sólo conseguían aparecer dentro de la red de la portería con un dolor abdominal bastante serio. Lo mejor es cuando el balón les apretaba el estómago y se agarraban al palo para no caer dentro de la portería, qué lucha, qué pundonor demostraban aquellos chavalines.


Chavalines en las que se encontraban figuras como Bruce Harper, Ed Warner, los hermanos gemelos Derrick, Phillip Callaghan, Patrick Yuma o Tom Becker.


Pero antes que nada, antes de que aparecieran los personajes siempre había algo. Esto era la canción de inicio.
 ESP Opening

 JAP Opening

 REAL LIFE Opening

Oliver, Benji, los magos del balón
Benji Oliver, sueños de campeón
Benji, Oliveeeerrr, ¡¡hay que marcar oro gol!!

Lo que hizo que la serie pasase a llamarse Oliver y Benji y no Campeones como originariamente se llamaba. El saber popular trae estas cosas...

Después de esto empezaba el capítulo en el que casualmente estaban jugando a fútbol. ¿Quien lo diría en una serie dedicada a ese deporte? La gente que esperaba un partido de basket apagaba la tele y ya está. Todos contentos. Lo más curioso de los partidos no eran las tácticas inexistentes, ni los chupinazos infernales y tiros del halcón. No señor. Lo más curioso de los partidos era que en partidos de infantiles hubiese 100.000 espectadores de público en cada partido; y no sólo eso, comentarista incluido. ¿Dónde se ha visto en un partido de fútbol que el comentarista comente para el estadio entero? ¿No debería retransmitir para la radio o la tele?


Es que se daban casos como este:

Atención Marc Lenders se va soloo..... ¡Cuidado Marc, que te vienen por detrás!

- ¡Gracias comentarista!
Y conseguía esquivar la entrada. Entradas siempre a ras de suelo y sin faltas. Era una serie que por muchos viajes que se diesen los jugadores no hubo nunca faltas, una vez ví que sacaron una tarjeta y tuve que esperar de un capítulo a otro para saber de qué color era. Eso es jugar con la tensión de chavales pequeños... Qué poca consideración.. Una tensión que provocaban todos los personajes de la serie a los que siempre les pasaba algo. Como por ejemplo, Bruce Harper (o Alper). Bruce era el defensa malo del equipo, amigo de Oliver a muerte y era todo un bonachón. A pesar de ser tan malo iba siempre a la selección, a los equipos buenos, etc. En fin, como Arbeloa. Bruce siempre recibía todos los balonazos, y siempre a la cabeza, que el pobre, al ser tan cabezón era fácil darle...


Otro personaje mítico de la serie era Tom Becker (o Beiquer). Tom era el hijo de un pintor de brocha fina, es decir, un pintor de paisajes y demás. Por la profesión del padre, tenían que viajar mucho de un lugar para otro y a Tom no le daba tiempo a hacer amigos. Pero Tom era un crack, el inseparable de Oliver y el que ayudó a conseguir muchas victorias. Tom, si la memoria no me falla, fue compañero de Phillip Callaghan en años anteriores, personaje importante de la serie también.



Callaghan era el capitán de otro equipo rival del NewTeam en los campeonatos, el Flynet. Este jugador iba de crack y luego Oliver le ganó la partida, bueno, como todos los que quisieron retar al protagonista, exceptuando aquel campeonato que el equipo de Marc Lenders derrotó al de Oliver. Un día los Flynet sacaron cintas para el pelo para ver si ganaban, parecían kamikazes japoneses. No consiguieron nada, descubrieron por primera vez que la superstición no sirve para nada.



Ed Warner era el portero del Tojú, el equipo rival por excelencia del NewTeam. Era un antiguo karateka que decidió hacerse portero de fútbol. ¿Por qué? Porque se liga más, está claro. ¿No habéis visto al Casillas como se le tiran todas las niñas? Ed nunca olvida que su vocación inicial era el kárate y usa todas las técnicas de ese deporte para parar balones. ¿Pegando patadas a los delanteros? Nooo, es una serie japonesa pero dentro de lo que cabe no era violenta... Warner aprovechaba sus habilidades para parar balones cuando sabía que no era capaz de alcanzarlo. Sabiendo además que en esa serie los chutes iban a cámara lenta, saltaba a un palo e impulsandose con los pies conseguía alcanzar el balón. Un espectáculo en toda regla.


Por último, los personajes más carismáticos de la historia de Oliver y Benji eran sin duda los hermanos Derrick, con esos dientes salidos para fuera. Todo el mundo recuerda la mítica catapulta infernal y aquella en la que los chavales subían por los palos de la portería como si fuesen ninjas expertos. La táctica era: uno se quedaba en el suelo con las plantas de los pies para fuera y el otro saltaba sobre su hermano para que le impulsase unos 100 metros para arriba (metro arriba, metro abajo) y consiguiese hacer una chilena tan espectacular que el portero no se movería ni un ápice al ver llegar el balón. Porque los porteros tenían eso, que se movían menos que los porteros de futbolín.


FIN